Ortodoncia para niños y adolescentes

Ortodoncia para niños y adolescentes

Niños y adolescentes: ¿cuándo es el mejor momento para empezar una ortodoncia? La Ortodoncia ha estado tradicionalmente asociada a la edad adolescente, aunque cada vez son más los adultos que recurren a ella para solucionar problemas de maloclusión, malposición o apiñamientos dentales.

La etapa comprendida entre los 8 y los 16 años, cuando el crecimiento óseo todavía no ha finalizado, sigue siendo la edad óptima para llevar a cabo tratamientos interceptivos ortopédicos, que tratan de corregir problemas óseos que afectarían más adelante a la oclusión dentaria.

No obstante, más allá de este rango orientativo y sin un estudio del caso concreto, cuando se trata de niños y adolescentes, no es posible establecer con carácter general una edad exacta para comenzar el tratamiento. La idoneidad del momento vendrá dada fundamentalmente por dos factores: el primero, el tipo de maloclusión a solucionar, y el segundo, la etapa de crecimiento
óseo ligada a la fase de erupción dentaria, denominada así la etapa en la que los dientes definitivos reemplazan progresivamente a los
dientes de leche.

Adicionalmente, se deberá tener en cuenta un tercer factor, que es la propia motivación del paciente, ya que lo ideal será realizar el tratamiento cuando éste se encuentre suficientemente preparado para colaborar y convertirse en parte activa, colaborando en su eficacia.

La sonrisa de Badia

La sonrisa de Badia

Nuestra paciente Badia acudió a la Clínica Dental Primitivo Roig por que no estaba contenta con el aspecto de su sonrisa. Su caso nos planteaba un tratamiento completo de Odontología Estética que incluía diferentes fases.

Mediante el uso de la tecnología DSD (Digital Smile Design) Diseño Digital de Sonrisas y varias pruebas estéticas pudimos adelantar el resultado final del tratamiento y mostrárselo a la paciente. Además Badia, precisó también de microtornillos de ortodoncia que traccionaron algunas piezas que no estaban en una posición correcta y nos impedían rehabilitar de forma ideal.

El DSD nos sirve como guía para planificar todas las fases del tratamiento, desde la ortodoncia, pasando por la gingivectomía para alargar los dientes, hasta la colocación definitiva de las carillas.

Empleamos carillas “lente de contacto” con muy poco espesor que nos permitieron conservar al máximo la estructura original del diente sin limarlo y, mediante un proceso adhesivo, fijamos las carillas encima de sus piezas.

Badia muestra ahora una sonrisa espectacular y natural de la que se siente muy orgullosa.